Vivir en nuestra zona de confort puede parecer agradable. Nos permite seguir adelante con nuestra rutina diaria con el piloto automático encendido. Sin embargo, es importante romper con esta forma de actuar porque si no corremos el riesgo de estancarnos, no sentirnos lo suficientemente estimulados, y llevar una existencia gris, apática, vacía, monótona y aburrida.
Es un proceso que suele resultar difícil porque supone enfrentarnos directamente a muchos de nuestros miedos. Es un salto al vacío y sin red que puede producir ansiedad y temor. A pesar de todo, hacerlo merece la pena porque solo así podremos crecer como personas, aumentar nuestra autoestima, sentirnos plenamente satisfechos, ilusionados, estimulados, y descubrir que la vida merece la pena.
¿Qué es la zona de confort?
Es un estado mental que nos hace sentir seguros y que nos mantiene atados a nuestra rutina diaria, atándonos a ciertos hábitos que, pese a ofrecernos una aparente sensación de tranquilidad, pueden resultar nocivos. Cuando estamos en este estado hacemos siempre lo mismo, no nos arriesgamos y nuestra experiencia vital se reduce considerablemente.
4 motivos para salir de tu zona de confort
1. Te hará más fuerte
2. Ganarás en autoconfianza
3. Crecerás como persona
4. Vivirás nuevas experiencias