El último militante socialista asesinado por ETA fue Isaías Carrasco Miguel el 7 de marzo de 2008. El concejal del PSOE vasco en Mondragón (Guipúzcoa) perdió la vida tras recibir varios disparos cuando se metió en su coche aparcado al lado del portal de su casa para ir a trabajar. Carrasco optó por no llevar escolta por decisión personal.