En España es un tema tabú, hablar de Intermon Oxfram, que con el dinero global recaudado para aquel terremoto de Haití, se haya destinado a hacer orgías y fiestas con prostitutas menores de edad de Haití, el país el cual pretendían ayudar.
Eso no es buenismo. Es tontismo.
Y peor aún los medios de comunicación y redes sociales que lo ocultan.
Tu silencio te hace cómplice.
Los derechos de las mujeres y niñas, son también derechos humanos, de Haití y de cualquier parte del mundo.